Historia de un abandono II

Plaza Once en las madrugadas de otoño puede llegar a resultar un lugar agradable, hay muy poca gente, muy poco transito y yo estaba extasiado, completamente abandonado a la sensación de saciedad y sosiego que me producían el tacto tibio de su cuerpo, su olor y su respiración en mi cuello, admito que pensé muchas veces en manosearla mientras dormía, pero no lo hice, me limite a acariciarle suavemente la espalda, solo salí de mi trance idílico cuando vi salir de "La Chevecha" a un cumbiero que se agarraba la mollera y tenia toda la cara y el frente de la camisa bañados en sangre, "ladran Sancho..." pensé, así y todo, no perdí las ganas de ser cariñoso con ella, le acaricie la cara suavemente con la mejilla como si fuera un pichicho, ¡que ganas que tenia de ser su perro!, estar a sus pies y que me acariciara, mostrarle los dientes y ladrarle con furia a todo aquel que se atreviera a mirarla, cuando yo pensaba que no podía haber nada mas hermoso que la imagen de la primera vez que la vi, ella despertó, me miró y sonrió, ante tanta belleza quede petrificado, no pude decir nada, no pude pensar nada, se paro mientras me miraba y yo seguía con mis manos sobre ella, ahora sobre su cintura, ella me las tomo y suavemente tiro su peso hacia atrás para que me pare y con cara de felicidad me dijo -¿Me acariciaste todo el tiempo?-, yo estaba completamente en blanco, -Supongo que como sos un caballero me vas a acompañar hasta mi casa- y me extendió el codo para que entrelace mi brazo, yo era un autómata. A estas alturas ya hablamos poco, mejor dicho, ella hablaba poco, tenia la voz ronca y somnolienta, yo asentía o respondía monosílabos.
El edificio donde vivían mi hermana, la amiga y ella era un típico edificio viejo del Abasto, cuatro o cinco pisos de altura con casi veinte departamentos por piso, una escalera inmensa en el centro y por el hueco de la misma un ascensor antiguo con puertas tijera por todos lados que se le notaba haber sido agregado con posterioridad. Llegamos hasta la puerta y ella su puso frente a mi para saludarme, hubo una muy breve pausa, le acaricie la cara siguiendo la linea del pelo con la punta de mis dedos y deteniéndome en su mejilla y me agache para besarla, pero no un beso de saludo sino para besarle los labios con pasión... y ella me corrió la cara, -No...-, me dijo, -Estoy muy cansada...-, no pude evitar entristecerme, tal vez se dio cuenta, tal vez por eso después dijo -Hagamos algo mañana-, -Yo mañana voy a estar en el puesto, a lo mejor otro día- le conteste, tratando de ocultar mi estado de confusión, -Dale-, y al decir eso, saco la llave y entro, me quede mirándola desde afuera de la puerta de calle, deseaba con todo el cuerpo que un momento antes de subir al ascensor se diera vuelta y me regalara una ultima sonrisa, pero no lo hizo, subió y yo me volví a casa.
El 132 de vuelta fue el viaje mas depresivo de vida, hacia solo unos instantes estaba en la gloria y ahora me sentía un imbécil, parecía no una persona, sino algo minúsculo, una pelusa, algo sin importancia, ni siquiera algo molesto, no... algo que si existe o no le es indiferente al resto de la realidad, bueno... a lo mejor exagero, lo que si es seguro, es que estuve toda la noche torturándome con una sola pregunta, "¿¡Por que!?".
Por esa época yo tenia muchas actividades, había retomado el colegio que abandone a los 14, trabajaba atendiendo un kiosco hasta las 22:00 hs durante la semana y desde hacia un par de años iba religiosamente al Parque Rivadavia todos los fines de semana a vender, o tratar de vender, películas en vhs que copiaba en mi casa, es decir, era pirata, pero pirata de la mas baja alcurnia, verán, antes de la gran reforma del parque existían tres ferias en el mismo, la oficial, con sus puestos de libreros que por esa época se estaban convirtiendo a la era digital de los vcd y mp3; la clásica, reunidos alrededor del celebre ombú, dedicada mas que nada a la filatelia, numismática y tarjetas de teléfono internacionales (también hay uno que vende muñequitos de huevos Kinder) y la mía, la de los forajidos, aquellos abandonados por todas las normas de etiqueta feriante, descastados pero dueños de nuestro propio destino, reunidos alrededor del monumento tratando de sacar alguna diferencia en la venta de cualquier cosa, discos, artesanías, cuadros, retratos, sahumerios y piratería casera, como lo que ofrecía yo. Definía mi espacio como "puesto", pero no era mas que una sabana y un bolso, ese fin de semana dudaba en ir, el encuentro de la noche anterior me había dejado muy desanimado, había dormido poco y ya era tarde, los mejores lugares (aquellos donde daba el sol) seguramente ya habían sido ocupados, sin embargo fui.
Las conversaciones entre puesteros suelen ser bastante aburridas, sobretodo para mi que nunca tuve interés por el fútbol, que suele ser el tema al que recurren cuando no se están cargando entre ellos o mirándole el culo a las minas. Calculo que ya había pasado mas de una hora desde mi llegada al parque, estaba congelado y temblando, estar mucho tiempo quieto y a la sombra produce ese efecto, incluso en días ligeramente frescos, es por eso que los lugares donde da el sol son tan requeridos, cuando diviso una silueta que se destacaba de entre la multitud y venia directamente hacia mi, era ella, cargando un termo de agua caliente y una matera.


Ta-tan Ta-tan... to be continue.

11 comentarios:

EUGE dijo...

Viste pirata? cuando creías que estaba todo perdido y el frío te empezaba a doler en los huesos llegó ella con un termo y el mate. Esto pinta que va a remontar, definitivamente.
A poprósito, en breve voy a vivir en una casa de esas en Almagro...

su seguidora fiel!

Thotila dijo...

¿Usted estaba en San Telmo?, se da cuenta, el destino la acerca cada vez mas a mi, espero que el traslado sea para bien.
Comentario aparte, vi su ultimo post, no comente porque dice "Hombres abstenerse", peor quiero que sepa que estoy con usted 100%, por favor digame que no es vegetariana, si no lo es, sepa que usted es la mujer perfecta.

Muchisimas gracias por el link y gracias por su lealtad.

Lisa dijo...

Qué manejo del suspenso! Para cuándo la próxima entrega? Le voy pisando los talones...

Thotila dijo...

Solamente porque usted lo pide, voy a ver si hoy o mañana lo termino... y la verdad es que ya me esta aburriendo, lo hice muy largo y recordar todo esto no me pone muy "pum para arriba" que digamos.
No entendi, ¿A quien le pisa los talones?

Saludos.

Lisa dijo...

A usted! Reformulo: lo sigo de cerca; reformulo: lo visito todos los días...

Entiendo que recodar una historia dolorosa lo ponga "pum para abajo", pero sus fieles seguidoras estamos ávidas de la tercera entrega y más, no nos haga esto, no nos corte a la mitad! Además, le puede servir como "catarsis", vio? (odio esta palabra, suena muy "Moria").

Saludos.

Thotila dijo...

AAAhh... cabaramos dijo la marquesa, poniendo los condones del marques sobre la mesa, pasa que tengo una neurona pendulo, a veces engancha a veces no.
Quedese tranquila que la voy a terminar.

Thotila dijo...

Estimada Lisa, se que es un mes tarde, pero, feliz cumpleaños.

Lisa dijo...

Un mes y seis días tarde pero... cómo supo? Por lo de cangreja?

Shaquestamos, en qué parada se bajó del 132 que se tomó aquella vez de regreso de Plaza Once?

Lisa dijo...

Qué bruta, no le agradecí por el saludo; muchas gracias :)

Thotila dijo...

En Boyaca, viene por Rivadavia y pega la vueltita por Yerbal o pegaba la vueltita, ahora cambio el recorrido y para en Carabobo, soy de Flores.

Lisa dijo...

Claro, se tomó el ex "tarifa común", llamado ahora "x Carabobo", no? Fui de Flores toda mi vida hasta que emigré a otros pagos... por eso le preguntaba, pura curiosidad, seguro que nos habremos cruzado por Rivadavia en algún momento de la vida. Lo dejo por ahora, me voy a su tercera entrega, que tenga un lindo día :)