El alivio del áspero adiós

Esta historia es completamente ficcional, la primera vez que hago esto aquí, es también completamente inédita, como había mencionado anteriormente en comentarios, he ganado cuatro concursos literarios en un colegio y he publicado varias veces historias cortas en los fanzines "Fe de Ratas" y "De tu culo un poema" (de este ultimo también fui uno de los fundadores), la historia breve que expondré a continuación nunca antes fue expuesta en ningún lado, es completamente nueva, intentare con esto, retomar el espíritu con el que encaraba la vida en aquella época.



Ricardo llega al trabajo, un día cualquiera de todos los días en los que paso trabajando en la recepción de la empresa. Trabajaba en el turno nocturno, por alguna extraña razón en la empresa tenían un turno nocturno, el no sabia porque, muy de vez en cuando venia alguien, generalmente era un ejecutivo con alguna secretaria u otra chica y subían a las oficinas, lejos de las cámaras de seguridad del hall de entrada y la vereda, el no podía ver que hacían pero se imaginaba, de cualquier manera, como ya había dicho, no sucedía muy seguido, según sus propios cálculos, pasaba una vez cada tres meses... con algo de suerte, aparentemente, había circulado el rumor entre los empleados para llevar a uno chica, y la discreción de Ricardo para esos asuntos era tan confiable como la ley de gravedad, aunque no todo el mundo supiera su nombre, sabían que era una persona noble para esos menesteres y para otros que en este momento no vienen al caso.
Como decía, Ricardo llega al trabajo, un poco mas temprano que de costumbre y charla un momento con su contraparte del turno diurno mientras espera a los muchachos de seguridad que tácitamente lo acompañan todos los días, digo tácitamente, porque entran junto con el y los saluda cuando se va, ese es todo el contacto que tienen durante sus jornadas. Fue un poco mas temprano para intencionalmente cruzarse con la nueva empleada de administración, va la nueva, ya tenia cerca de diez meses trabajando ahí, pero como no había entrado nadie mas, ella seguía siendo la nueva. Hace cerca de tres meses, un día que casualmente el estaba temprano por ahí, se la cruzo cuando ella se iba, lo saludo y le hizo algún que otro comentario amable, para Ricardo fue mucho mas que eso, verán... el es una persona que no tiene demasiada facilidad para conocer gente nueva, por decirlo de alguna manera, trabajar en el horario nocturno tampoco lo ayuda demasiado, es una muy buena persona, pero tiene ese no-se-que especial que hace que la gente no se interese demasiado por el, no digo que sea la persona mas interesante del mundo para conocer, pero encaja bien con el promedio. Aquel comentario amable que se repitió varias veces e incluso hubieron un par de conversaciones, inspiraba en Ricardo un sentimiento difícil de describir, quería mas, no estaba desesperado por llevarla a la cama, no es que no le molestaría tampoco, solamente quería mas, quería conversar mas con ella, pasar tiempo con ella, y que el destino hiciera lo quisiera. Tres meses habían pasado, el trataba de cruzarse en su camino para conversar un rato con ella, averiguar mas de sus gustos, de su vida, eventualmente la invitaría a algún lado y así sucesivamente, pero tenia que ser casual, el no dejaba nada librado al azar, tenia tres días a la semana para llegar temprano y conversar con ella, la semana siguiente, otros tres días pero tratando de que sean distintos a los días de la semana anterior, así durante tres semanas, la cuarta debía evitar todo contacto con ella, durante esos días el se torturaba mentalmente con preguntas como ¿que habrá hecho? o ¿se habrá juntado con alguien?, se moría de ganas de saber, pero a su propio juicio, era mejor así. Ese día, era el tercer día de la tercer semana del tercer mes... y ella no había ido a trabajar, después se puso a pensar un rato si debía venir temprano al día siguiente o si debía venir mas temprano el primer día de la semana próxima, lo cual rompería la rutina pero al ser una situación especial, no tendría mucho efecto en el resultado final, al menos eso esperaba.
Volviendo un poco al tema principal de esta historia, Ricardo llega al trabajo, el colectivo lo deja a ocho cuadras del trabajo, mientras venia caminando compro un Blem, el que tenia en el ultimo cajón del escritorio estaba casi vació, rara vez se acuerda a tiempo de comprar los productos de limpieza, generalmente se le olvida durante varios días después de terminado, cosa que le da mucha bronca. Armado de su Blem nuevo, entra al edificio y saluda a Juan, su contraparte del turno diurno. Juan ya esta acostumbrado a ver venir a Ricardo temprano cada tanto, es mas, esta vez el contando con esos minutos extras para llegar a tiempo a una reunión que tenia cerca del edificio de la empresa, de carácter personal, le pregunto si podría cubrirlo y Ricardo accedió sin problemas. Cuando los empleados empezaron a salir, Ricardo miraba disimuladamente las caras para ver si podía divisar a aquella mujer que esperaba para tener una conversación, hasta que se hubieron ido todos, se dio cuenta que ella no había ido el día de hoy, sinceramente esperaba que estuviera bien, un poco se preocupo y también en poco se alegro, ahora tendrían un tema mas de conversación. Apenas se fueron todos y llegaron las personas de seguridad, Ricardo empezó con la rutina que había perfeccionado durante los cuatro años que trabajo en esa empresa, abrió en ultimo cajón y saco un pincelito, lo paso meticulosamente al teclado, teniendo mucho cuidado de remover el polvo acumulado entre las teclas, lo paso también por todas las hendiduras y recovecos del monitor, guardo el pincel y saco del mismo cajón un pulverizador con limpiavidrios y lo paso por la pantalla de los monitores, de pc y los de las cámaras y los froto con una servilleta de papel, junto al rollo de servilletas en el ultimo cajón, tenia una valerina y un franela, paso la valerina por todo el escritorio, incluso por debajo del teclado y del monitor de la pc, después paso Blem por todos lados y froto todo con la franela, con cuidado pero con firmeza, incluso tuvo el cuidado de no levantar el tuvo del teléfono con línea exclusiva que le dijeron el primer día que nunca usara.
Ya estaba bien entrada la noche, afuera casi no pasaban autos, la gente había dejado de pasar hace horas, se disponía a ofrecerles galletitas a la gente de seguridad, pero seguramente estarían dormidos, nunca había tenido la necesidad de llamarlos, no sabia como irían a reaccionar si esa situación se daba, igual mucho no lo preocupaba. Jugaba al solitario en la computadora cuando los monitores mostraron movimiento afuera, siempre le había llamado la atención, su voyeuerismo se había incrementado notablemente en el tiempo que estuvo trabajando ahí, dejo el juego y presto atención a lo que sucedía afuera, pasaron dos personas corriendo, al rato, un taxi paso haciendo zig zag y otra vez, quietud, algo le decía que tenia que seguir mirando, que la agitación afuera no había terminado, de repente, una chica, aparentemente joven, con algunas roturas en la ropa apareció bamboleándose por la vereda, a la izquierda del edificio, camino dos metros y cayó sobre las baldosas.



To be continue...

2 comentarios:

Lisa dijo...

Quiero más!

Thotila dijo...

La niña tiene sed y no hay naranjas.

Ya viene, ya viene, lo que pasa es que estoy leyendo un libro mas que atrapante.

Saludos.