Historias de heroína II

Tenia 13 años cuando conocí a Tabaco y Saulo. Pasaba por la puerta de los videos Galaxia con historietas bajo el brazo. Me quede a ver un pibe que jugaba un juego. Saulo se me acerco y me dijo -¿Que lees?. No eso no sirve, tomá- y me regalo”Nietoshka Nezvanova” de Dostoyevski, el primer libro que leí Nos hicimos grandes amigos, Saulo tenia una idea interesante sobre el orden de las cosas, lo que era y lo que debía ser. Las drogas y la marihuana. La sociedad. Quería empezar un movimiento de legalización. Quería empezar una revolución social y cultural.
En aquel entonces no había vendedores especializados, el que vendía droga, vendía droga, punto. Cada vendedor tenia una farmacia en la riñonera donde se podía conseguir cualquier cosa. Saulo quería cambiar eso. Para el la marihuana tenia que estar apartada de todo lo demás. Seguía ideas y lineamientos de otra época con respecto a marihuana y drogas psicodélicas.
Tabaco solamente quería hacer plata rápido
Yo trabaje para/con ellos. Moverse en ese ámbito era algo fabuloso, todo el mundo quería estar con nosotros, todo el mundo quería algo de nosotros, en las plazas, los boliches, en todos lados. Saulo aprovechaba cada oportunidad que tenia para pregonar sus ideas y Tabaco hacia plata.
El tiempo paso, seguíamos en la misma y conocí a Ve.
Ve no era ninguna nena inocente. Era mayor que yo pero no mucho. Fuimos muy amigos mucho tiempo y finalmente fuimos pareja. Ella escuchaba como yo repetía el discurso pésimamente aprendido de Saulo y le encantaba. Me seguía en todo. La quise mucho a Ve.
En algún punto Tabaco y Saulo empezaron a distanciarse. Ahora a Tabaco se le podía comprar cualquier cosa, incluyendo Heroína.
Al principio no me molestaba. No puedo precisar que era lo que Ve quería en verdad. De a poco se fue separando de mi lado, no pude notarlo hasta que fue demasiado tarde. Admito que yo también estaba demasiado ensimismado, tenia mis propios pesos que soportar.
A lo mejor... estoy tratando de disculparme de alguna manera, el hecho de no haber estado ahí para ella. Se estaba acercando el ocaso de aquella época.
Ve andaba con cualquiera que le regalara caramelos para sus venas, a mi no me importaba, todas lo hacían Vivíamos con las ideas de Saulo, bajo de voluntad de Tabaco. Saberla con otros me lastimaba, pero ignoraba todos mis sentimientos, por mas buenos o malos que fueran. Mi propia búsqueda intoxicante me volvía estúpido e insensible. Eso fue hasta que la realidad supero cualquier fantasía utópica adolescente. La realidad de la imparable fuerza de la vida.
Un día, sin aviso previo Ve me llamo, me pidió que nos encontráramos, me dijo que estaba embarazada. Esa misma tarde misma tarde se estaba pinchando de nuevo.

Sentí que hasta el día anterior había sido un niño pequeño jugando a ser grande. Ese llamado de atención hizo cambiar mi manera de ver todo. Eramos todos unos chicos, nos habíamos caído y teníamos las rodillas sangrando. Pense que como los chicos que eramos, necesitamos una mano gentil y paternal, que susurrara un agradable -No paso nada- al tiempo que soplara nuestras rodillas lastimadas.
Llame a la casa de Ve, hable con el padre, le dije que su hija estaba embarazada y era adicta, le dije que se la llevara y nunca la deje volver a ver a esa gente... a mi gente... que nunca me deje volver a verla.
Me sentí tan responsable por ella, por su situación Yo había sido quien le presento ese mundo, por mas que ella lo hubiera estado buscando o no, la responsabilidad y la culpa es algo que me va a acompañar el resto de mi vida.

Ve no apareció nunca mas. Al poco tiempo, mi circulo se disolvió de manera violenta y yo me fui.
Volví cambiado. Me purgue, me encerré, pensé en Ve, pensé en Malva mucho tiempo, pensé en Saulo y en Tabaco. Pensé en muchas cosas durante mucho tiempo.
Años después, busque deliberadamente a Ve. Encontré a una compañera suya de colegio, que supo conservar su amistad y mantenerse al margen de todo aquello, una buena mujer. Se acordaba de mi, me vio distinto. Supo que era distinto a la persona que había conocido en otra época, de lo contrario nunca me hubiera ayudado.
Ve estaba viviendo en el gran Buenos Aires, los padres se la llevaron el día que yo les avise.
Había tenido una nena. Ojos verdes, rubia de rulitos casi mota y cuatro años de vida sana.
Ve nunca quiso volver a verme ni hablar conmigo, pero la podía contactar a través de su amiga.
Pude preguntar quien era el padre, pero no tuve respuesta... ni siquiera Ve sabia. A veces pienso que si sabe quien es, pero no quiere o no le importa decirme, las mujeres siempre saben esas cosas.
La deje en paz.

6 comentarios:

Eugenia.- dijo...

Lo lamentable es que conozco muchas Ve.

No voy a opinar, no tengo mucho para decir, pero me gusto como llevaste el relato.

Saludos che!

Thotila dijo...

Me laegro que le haya gustado. Y si, como usted dice, no hay mucho para agregar.
Stay tuned, falta la ultima parte, ya la tengo hecha, pero no quiero quemar esta tan rapido.


Saludos.

Eugenia.- dijo...

Hey la primer parte fue genial, la seugnd amejor. me da curiosidad la ultima... Oh, la ultima.

Thotila dijo...

Je je je, el miercoles pongo la ultima parte.

Wendy dijo...

Esto es zarpado. De veras. Estás escribiendo a cuatro manos. Se nota. Brindo por eso. Con un té de jazmín.

Thotila dijo...

¡¡¡WENDYYY!!! ¡me asusto mujer!. Ahora resulta que la E que comenta no es la E que conosco, y la E que conosco ahora es W... ¡la humanidad!
Esperemos que la cantidad no disminuya la calidad (porque, seamos sinceros, mucho de lo ultimo no hay)... esperemos.
Saber que usted me sigue leyendo me inspira a mas.

3 cosas y cierro:
1) Necesito, minimo, 3 turulecas mas (tengo muchos cables)
2) Rifo un Cuatro venezolano, que numero tiene (a fin de mes)?
3) Perdon por el te de jazmin, pero no hay frutal.

Saludos.