Historias de heroína III (parte 1)

Ya lejos de todo aquel mundo me empece a recomponer de a poco. Volví al colegio, conseguí trabajo y olvidé aquella vida. Me enamore. Sentí el verdadero amor, no aquel del que hablan las canciones románticas baratas, si no el verdadero. El tipo de amor indescriptible, que sacia, completamente. El sentimiento que hace que todo lo demás tenga sentido y lo pierda al mismo tiempo.

Gela era una chica con problemas sentimentales (para los seguidores de este espacio, era la chica a la que le compre la revista en “Historia de un abandono”).

La primera vez que la vi tenia un pulover marrón chocolate y crema con un diseño a triángulos, un vaquero azul nuevo y una cartera tejida hipona. Me ofreció un caramelo Halls cherry liptus. No me gustan los Halls y le hice un chiste con eso. No lo entendió porque no me conocía

Ella estaba en pareja desde hacia dos años, antiguamente había sufrido de bulimia y su pareja le daba la fuerza necesaria para no recaer. Nos hicimos grandes amigos ella y yo. Pasábamos mucho tiempo juntos, era hermosa... es hermosa, aunque ya no esta conmigo.

A los cuatro meses de conocerme se separo.

Se que su ex-pareja me culpa a mi de eso, pero yo nunca hice nada para alejarla de el. A veces me lo cruzo por la calle y adivino el odio en sus ojos, aunque finge que no me ve.

Ella se separo pero no se junto conmigo de inmediato, se vio con algunas personas antes. Cerca de un mes después, estábamos charlando una madrugada en una plaza, y sin pensarlo, nos besamos, nos dimos cuenta cuanto nos queríamos, pasamos juntos esa noche.

Sus abrazos me hacían sentir una persona completa. Sus caricias me hacían sentir capaz enfrentar la bestia mas terrible, sus besos me hacían olvidar el obstáculo mas insondable. Ella supo como era, ella supo de donde venia y no le importo, me acompaño y me apoyo siempre. Dos años después me dejo.

Me dejo por un pobre tipo, nunca se sintió tan a gusto con el como conmigo. Lo se porque a pesar de que no era miá, yo seguía enamorado perdidamente de ella. Nunca quise dejarla, por eso seguí siendo su amigo, a pesar de morirme de amor y celos cada vez que la veía

Dos meses después, volvió conmigo.

Siempre había dicho que no deseaba hijos... yo pensaba que era un decir, pero en verdad no los quería

Al tiempo de haber vuelto conmigo, quedo embarazada. Llorando me dijo, que el bebe no era mio, que no quería tenerlo.

Busque por toda la ciudad un lugar donde pudiera hacerse un aborto, en aquel tiempo, cobraban $600 un raspado. Hablando con una amiga, mujer grande, separada y con hijos adolescentes, me contó que su hija haba tenido un “predicamento” parecido. Me hablo de unas pastillas diseñadas para aliviar dolores menstruales, que tomando mas de 10, tenían efectos abortivos. Al descubrir estos efectos, los químicos responsables las habían retirado del mercado, pero todavía se conseguían fuera de los circuitos legales.

Me puse en contacto con viejas amistades y conseguí las pastillas sin muchas dificultades.

Gela tenia aproximadamente dos meses de atraso y 3 pruebas de embarazo positivas cuando las tomo.

El que me las vendió me dijo -Le va a agarrar sueño, que no se quede tranqui, que se mueva, que camine.... Después le van a agarrar unos dolores que la van a doblar al medio, que no se quede quieta tampoco ahí-.

Efectivamente, ella quería recostarse, yo la hacia caminar. Los dolores en el útero la doblaban al medio y ella lloraba fuerte, pero no por el dolor. Lloraba por lo que estaba haciéndose, con mi ayuda. Yo la abrazaba fuerte y la consolaba, mientras la hacia caminar mas. Cuando paso todo, se quiso bañar. Estuvo largo rato en el baño, yo la sentía sollozar desde afuera pero no dije nada. Cuando salio, me dijo que vio un coagulo salir de entre sus piernas e irse por el sumidero de la bañadera. Nunca volvimos a hablar del tema.

Las siguientes semanas ella se puso mucho mas hermosa que antes, no puedo explicar porque. Su cara radiante, alegre, vital. Su cuerpo engañado continuo con los procesos propios del embarazo. Se le hincharon las tetas, empezó a dar leche y se asusto, pero se acostumbró con una rapidez que me asombraba.

Y me volvió a dejar.

6 comentarios:

Gran Lady dijo...

Por favor decime que esta historia continúa, que hay una parte IV. Y admiro cómo la acompañaste, conozco tipos que se toman el aborto como un tema exclusivamente de la mujer. Una amiga tuvo que pasar por eso, sola completamente porque el novio no quiso acompañarla, a mí me avisó después (sino la hubiera acompañado) y estuve con ella toda la noche, y después de esa situación cambió completamente, tanto que ahora casi no nos hablamos porque no quiere nada que le recuerde ese momento.

Thotila dijo...

No, no hay parte IV...



Hay una parte III 2/2, que no es lo mismo. Es lo ultimo que voy a poner de "Hisotrias de heroina", no puedo ponerle final, ya vera porque, la historia va a cerrar, pero no le puedo poner final... y no voy a poner "Heroin" de Sumo, seria muy obvio.

Lo tengo escrito, hace rato que tengo escrito todo esto, pero no lo quiero quemar muy rapido. El viernes lo pongo.

Saludos.

Eugenia.- dijo...

Es como si esas personas complicadas y con muchos problemas fueran siempre las que encandilaran. Lo se, son como diamantes en un mar de carbon.

Thotila dijo...

Si, asi es, y parece tan facil evitarlo cuando se habla de eso. La realidad es otra, uno no lo ve...

En fin...

Yo queria hacerlo durar y ya lo leyo todo el mundo...

Saludos

Eugenia.- dijo...

Jajaja, opino distinto, esa gente complicada influyo mucho en mi vida. Si pudiera lo haria exactamente igual, no lo evitaria.

T, man fue una buena historia.

Thotila dijo...

No me malentienda, yo tampoco me arrepiento, pero me gusta disfrutar cosas simples cada tanto.
Pienso que la vida se trata de cuantas cosas se puede incluir, no cuantas se dejan afuera.

Todavia no termino chei!