Luna de mandarina

Escrito en conjunto con Eleanor Rigby...

El silencio la mueve y la noche la toca, combustible del recuerdo, su existencia.
Cruz de queso anhela, desespera, aguarda, en los fondos, en los bajíos, aguarda.
Si otra vez pudiera hablar con ella, si unas últimas palabras pudiera, si pudiera.
¿Por qué al pasar te has ido? ¿Por qué no cruzas su camino?
Es su alma una carta, abandonada en el bajío; una simple nota de eternidad y suspiro

Luna de mandarina: La pasión en el aire.
Una plaza tras la Embajada, tus labios, los míos,
un callejón y demasiada piel.
Una sola noche ebria de vos bastaron para que
no volviera a ser eso que fui.
No quise jamás despedirme, 
si me lo pidieras volvería una y mil veces a vos.
Si tan solo me dijeras 
que estoy tan en vos como vos en mí,
como aquel día de invierno en Palermo.

Y el encuentro queda sujeto a la voluntad.
Quizás esperar en el mismo lugar, quizás mirar hacia arriba.
En lo alto, Luna de mandarina; debajo, Cruz de queso busca
Todo el deseo, toda la añoranza, todo un espejismo,
que se desvanece, solo levantando la cabeza.

5 comentarios:

Lidia dijo...

Qué buena experiencia!! Fué virtual o físico el encuentro literario??
Jaja, ya me parecía que andabas muy ocupado...

Andrea dijo...

Tal vez esperar no sirva mucho ...
Lleno de belleza...
Abrazos!

Antonella Tártalo dijo...

Me encanta! Sobre todo..."Es su alma una carta, abandonada en el bajío; una simple nota de eternidad y suspiro", qué inspirado estás Thot!

beso grande.

Thotila dijo...

Hay Lidia!! me pone en un brete... je je je je. Fue virtual, es una gran amiga paranaense. Me queda un poco a trasmano ir a verla, el subte no llega vio?

Sin lugar a dudas estimada Andrea. Me alegro que haya gustado.

Gusto porque rima no Antonella? Si metrum non habet non est poema verdad?

Saludos

Lidia dijo...

Tenés razón. Me pasé de la raya. Mis excusas