Huellas en la niebla (parte I)

Un hombre espera impaciente la llegada de la niebla en un bosque. Sabe que vendrá esta noche. Tiene que venir.
La casa que le había prestado el tío en Ezeiza era muy rustica, por no decir, estaba hecha bolsa. Su tío le dijo, -Sergito, quedate ahí un tiempo, de paso que a vos te gusta hacer cosas, me la arreglas un poquito- y Sergio fue.
Era una cabaña de madera que se caía a pedazos en el medio de la nada. Seguramente la mitad de la madera estaba podrida, las bisagras de las ventanas trabadas de oxido, pintura descascarada, todo cubierto de moho verde y gris. Tenia un porche amplio tipo casa yanqui, como las que se ven en las películas. La madera se quejaba amenazadoramente cuando la pisaban y parecía que iba a ceder de un momento a otro. El lugar le encantó.
Sergio entro con miedo, el interior estaba peor. Tablones sueltos, muebles tirados por todos lados y, aparentemente, animales se habían metido dentro durante algún tiempo, pero ahora no había ninguno a la vista.
El primer día en esa casa hizo muy poco, levanto algunos muebles, barrio y nada mas. Se paro en la entrada, apoyado en el barandal con sus únicos compañeros, una radio chiquita y un atado de Camel. Miro el bosque circundante como buscando algo, nada especifico, algo llamativo, cualquier cosa. Pero el bosque era exactamente igual en todas direcciones, mañana lo exploraría un poco, por ahora solamente planificaría la remodelación y pensaría en Maria, la mujer que lo había abandonado. ¿Cuanto tiempo hacia ya? ¿seis meses? ¿siete?. Lo cierto es que después de doce años, un día se decidió por dejarlo y el nunca se recupero del golpe. Sus amigos lo sabían, su familia lo sabia y especialmente, su tío lo sabia. Este ultimo pensó que estar alejado de todo un buen tiempo le iba a hacer bien, ademas le iban a arreglar la casa. Dios esta en su cielo, todo esta bien con el mundo.
Al anochecer una neblina espesa vino desde la profundidad del bosque. Los temores de Sergio se realizaban de a poco, la radio no captaba nada, y seguramente se quedaría sin cigarrillos dentro de poco. Desde el silencio vació que reina los bosques de noche, creyó escuchar pasos. Salio al porche pero los crujidos de la madera fueron como un flash sonoro que ilumino el cuarto escuro del reposo nocturno. Tiro un “Hola” al vacío que quedo sin respuesta. Nunca creyó en cosas sobrenaturales y no iba a empezar ahora. Le ofreció un mate a lo que sea que hacia ruido ahí cerca, invisible por la niebla, pero tuvo el mismo resultado, nada. Insulto y se fue a dormir.
Al otro día encaro el trabajo casi con devoción. Cortar madera, sacar lo podrido, poner lo nuevo, clavar, encolar, laquear, pintar. El trabajo en soledad lo purificaba y ese día había avanzado mucho en verdad. De noche, otra vez niebla.
Mientras salteaba riñones en un anafe portátil, desde la ventana de la cocina vio el batirse y arremolinarse del humo blanco. Salio y pregunto si había alguien ahí De la bruma emegio una mujer hermosa, de tez blanca, casi pálida, cabello castaño claro y curvas sensuales pero no exageradas, que le recordaron con plomo la soledad a la que se había sometido estos últimos meses. Llevaba un solero floreado de verano y nada mas.

3 comentarios:

Eugenia.- dijo...

Che y ahora la historia puede dar dos girosm inesperados:

1. Se miran y les pintan las ganas de garchar, pero la mina resulta ser un travesti.
2. La mina se acerca, sexymente... Y entonces saca un FAL y le dice dam todo lo de valor man o te acribillo (No se quien diria acribillar, yo quizas jajajaja) y lo mata cuando descubre que solo tiene unos camels :P

Yeah. Por lo demas... Quiero saber como sigue.

Besos man.

Thotila dijo...

Esto me lo inspiro su blog, mas precisamente su frase "emerger de la niebla" de la que hablo hace un tiempo.
Caso 1: Ya que el loco esta vestido, vamo´ a hacerlo baila´
Caso 2: Descubre que solo tiene Camels y ella fuma Parissienes... TRAGEDIA TOTAL.


Ahora en un ratito la termino.


Saludos.

Eugenia.- dijo...

Genial, nunca le habia inspirado nada a nadie! jajaja