Callejón, otoño, gato


Todavía recuerdo aquella tarde, otoño, cielos limpios sobre barrio de Flores. Sacaste esta foto desde alrededor de diez metros de distancia, pero por alguna suerte de ópticas y haces de luz cualquiera diría que fue desde la otra esquina.  Edificios mostrando sus flancos, nunca su frente iluminado y coqueto, flancos que atestiguaban la escena de un callejon sencillo, en donde me encuentro con aquel gato. Una vez te pregunte a que le maullaría, subido a los techos nocturnos, mirando a lo lejos, a las alturas, aún cuando nigún otro gato reclamara nada, ni un suave roce por su pelaje ni algo para llenar las tripas.
Las construcciones de apenas 7 u 8 pisos que se desdibujan conforme se acercan a la lente, desde el ángulo de tu cámara parecieran fortificaciones milenarias descoloridas, que se elevan hasta tocar los rayos del sol en su nacimiento, y entre ellos, en el callejón, el gato me mira, sobre el pavimento, sentado, al igual que yo, sobre la angostísima vereda.
Me acuerdo lo que te dije ese día, lo que descubrí la noche anterior mirandolo fijamente alzar su voz a la nada con la silueta recortada en una luna llena, el gato estaba enamorado de ella.
Quizás, mas por detrás de este cuadro que se repite hasta el infinito, el gato me mira a mi sentado sobre el pavimento, preguntándose porqué en las noches de luna llena, alzo mi cabeza a la nada de un cielo de otoño, y grito tu nombre.

6 comentarios:

Lidia dijo...

Muy sugerente,me gustó. Bueno que vuelvas al blog

Thotila dijo...

Je, si, bueno, tenia pensado dejar de escribir pelotazos asi, pero bue, es lo que hay.


Saludos

Viejex dijo...

Pelotazo? no me parece, al contrario.
Me gusta como una introducción recitada de un tango.

El griego puteador dijo...

De un tango o de este tema?
JA JA JA JA JA

Zeithgeist dijo...

mein gott! Que foto espectacular.

Thotila dijo...

Si, Henri Cartier fue en un gran fotografo...